CUANDO LEO SE ME CANSA LA VISTA ¿DEBERÍA PREOCUPARME?

El cansancio y las molestias al leer o con el esfuerzo visual se denomina astenopia. Consiste en sensación de visión borrosa, fatiga, presión, picor, escozor, ojo rojo o dolor al realizar trabajo de cerca.

Para enfocar objetos cercanos, nuestro ojo necesita aumentar la potencia refractiva del cristalino, una lente natural situada en el interior del ojo, que nos ayuda a ver de forma correcta a distintas distancias. Este proceso se llama acomodación. Cuando hay dificultad en la acomodación notamos cansancio ocular y visión borrosa. Esta dificultad puede estar causada por distintos problemas de refracción como la hipermetropía o la presbicia.

La hipermetropía es la dificultad en el enfoque de las imágenes porque éstas se proyectan por detrás del punto de la retina en el que deberían enfocarse, lo que produce visión borrosa, especialmente en la visión cercana. Puede aparecer a cualquier edad y se corrige con gafas o lentes de contacto, aunque también se puede corregir mediante cirugía refractiva corneal o implante de lentes intraoculares, según la magnitud de la hipermetropía y la edad del paciente. Es especialmente importante detectarla en niños para evitar problemas con la lectura, la escritura y el aprendizaje.

La presbicia es la pérdida de la capacidad del cristalino para enfocar objetos de cerca. También se llama vista cansada y suele aparecer a partir de los 40 años de edad. La presbicia va progresando a lo largo del tiempo y se estabiliza sobre los 60 años. Su síntoma principal es la visión borrosa de las letras al leer y la sensación de que éstas bailan. Las presbicia también se puede corregir con gafas o, en el caso de no querer depender de ellas, con cirugía refractiva mediante el implante de una lente intraocular.

Además de la hipermetropía y la presbicia, hay otras causas de astenopia y dificultad para la lectura. La insuficiencia de la convergencia, o dificultad para aproximar los ojos para enfocar en la distancia de cerca, también puede producir fatiga ocular, así como las forias (o pequeños estrabismos latentes que obligan al ojo a hacer un esfuerzo extra para mantener la alineación correcta en la lectura) o los espasmos de acomodación . Estos cuadros pueden tratarse con ejercicios dirigidos a mejorar la acomodación (terapia visual), gafas similares a las que se pautan para la hipermetropía o la presbicia, o gafas en las que se montan cristales especiales llamados prismas.

También hay que tener en cuenta que al leer, especialmente en pantallas de ordenador, móviles o tablets, podemos notar fatiga, visión borrosa, sensación de tener arena dentro del ojo, escozor o picor debido a la sequedad ocular. Cuando usamos este tipo de pantallas tendemos a parpadear con menor frecuencia, por lo que la lágrima que recubre nuestros ojos puede evaporarse entre parpadeos y dejar el ojo desprotegido y seco. En este caso, una buena hidratación con lágrimas artificiales puede aportarnos sensación de confort y permitirnos trabajar sin molestias durante más tiempo.

Como hemos visto, la aparición de cansancio con la lectura puede deberse a distintos problemas oculares. Ante su aparición debemos consultar a un oftalmólogo para averiguar el origen de nuestras molestias y poder utilizar el tratamiento apropiado para poder continuar de forma cómoda con nuestra actividad diaria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*
Sitio web

*